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La procesión del Nazareno de San Pablo

El Nazareno de San Pablo es una tradición que cumplen los caraqueños año tras año

17/04/2019 | 12:05 pm

Por: Natalia Zambrano


El fervor religioso de los caraqueños se demuestra año tras año durante cada Semana Santa, cuando los principales templos del centro de la capital se ven abarrotados por quienes profesan la religión católica.

Miles de personas colman los espacios de estas iglesias y durante estos días, toman fotos, le rezan a los santos, hacen promesas o vienen a pagarlas.

Una de las procesiones más esperadas y representativas de la liturgia católica, es la del Nazareno de San Pablo que se lleva a cabo en la Basílica de Santa Teresa.

¿Cómo surgió esta tradición?

Entre las celebraciones de Semana Santa en la Capital venezolana se lleva a cabo una de las más esperadas y representativas de la liturgia católica, la procesión del Nazareno de San Pablo.

La tradición nació al desatarse una terrible epidemia mejor conocida como la peste del vómito negro, los habitantes de caracas rogaron a Dios que los ayudara, decidieron sacar en procesión a una gran figura de San Pablo El Ermitaño y asombrosamente finalizó la terrible plaga; tan agradecido estuvo el Cabildo y la localidad, que crearon al sur de la catedral una capilla en homenaje al santo.

En 1674 llega a Caracas una figura de Jesús Nazareno, la misma simboliza a Cristo transportando una cruz, con un atuendo violeta camino a su crucifixión. Bendecida por Fray González de Acuña, hombre que ordenó y decretó que el día Miércoles Santo fuera ofrecido al milagroso Jesús Nazareno.

El miércoles santo es común ver personas en procesión vestidas de morado, cargando la cruz o descalzos pidiendo al Nazareno por su salud o la de algún familiar, esta es una promesa que se paga desde 1696 cuando otra terrible peste azotó a Venezuela.

Los fieles pidieron al Jesús Nazareno, nuevamente por la salvación de los enfermos y al salir en procesión la cruz de la imagen tropezó un árbol del cual cayeron unos limones, lo que la feligresía interpretó como una señal divina. Al terminar hicieron una limonada con el fruto y para alegría de todos los enfermos sanaron y terminaron con la epidemia.

Desde ese tiempo se le catalogó como la esquina de El Limonero del Señor. Luego el fervor y la devoción hacia el Nazareno de San Pablo aumentaron enormemente, Por lo que se construyó la iglesia de Santa Teresa, donde actualmente año tras año se dan cita miles de personas para adorar la imagen.

 

Con información de Eme de Mujer.