Música onda

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Federico Vegas en Los Imposibles con Leonardo Padrón

12/11/2014 | 11:40 am

Por: Ana María Sandoval


“Posee un desvelo amoroso llamado Caracas. Y un fervor que es la palabra escrita”

Por eso, bienvenido a Los Imposibles, Federico Vegas.

POSTAL:

“El lugar común reza que Venezuela es un país de poetas. Que los grandes narradores latinoamericanos poseen otros gentilicios. Pero es indudable que en estos tiempos hay una camada de nombres que han insuflado un nuevo aire y vigor a la narrativa venezolana. Y, sin duda, uno de los más importantes es Federico Vegas. Recuerdo que muchos años atrás me detenía con particular atención en una columna de prensa que firmaba un arquitecto y versaba, esencialmente, sobre la ciudad. Me llamaban la atención, sí, sus criterios, pero sobre todo su prosa, que era notable, límpida, y con no pocos hallazgos estéticos. Oswaldo Trejo resumió lo que muchos pensábamos y así lo dijo: “Cuando comenzó a publicar artículos de arquitectura en el Diario El Nacional, supe que en ellos había un magnifico narrador escondido”. Justamente ese hombre que alguna vez se conoció como un arquitecto de atractiva prosa, hoy es un celebrado escritor que construye sus obras con la pericia de un arquitecto. Federico Vegas es, hoy por hoy, uno de nuestros narradores más leídos. Su escritura gusta de hurgar en rincones llamativos de nuestra historia y a la vez explorar los laberintos de la infancia, la madurez y la pareja. Posee un desvelo amoroso llamado Caracas. Y un fervor que es la palabra escrita. El arquitecto que fue, es y posiblemente siga siéndolo se ha convertido en una de las principales voces narrativas de la Venezuela del siglo XXI, un hombre que, además de contar historias y urdir ensayos, piensa ciudades con una sensibilidad admirable. Novelas como Falke, Sumario o Los Incurables, y libros de cuentos como Los Peores de La Clase, El borrador o Amores y Castigos ya forman parte de lo mejor del catálogo de la literatura venezolana actual. Estamos ante un autor imposible de ignorar. Imposible de no leer”.

Leonardo Padrón

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