Música onda

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Edgar Ramírez en Los Imposibles con Leonardo Padrón

12/05/2016 | 06:00 am

Por: Ana María Sandoval


“La actuación es la forma más poética de explorar la naturaleza humana” 

Escucha la entrevista completa aquí.

 

 

 

 

POSTAL

“Se llama Edgar y, sin saberlo, se enamoró de ventanas que siempre tuvo que abandonar. Sin querer, se aprendió nombres de calles que lo vieron dormir pocas veces. Sin ambicionarlo, su pasaporte se convirtió en su mayor certeza. Eso fue su infancia. Ahora, ya adulto, con plena conciencia de sus pasos, ha decidido –una vez más- convertir su vida en un incansable aeropuerto. Edgar es un nómada del siglo XXI. Así también se les puede llamar a los artistas de talante internacional. Edgar tiene apellido común y un oficio singular. Se apellida Ramírez y lo sabemos actor. Edgar es Hollywood y San Cristóbal en la misma sonrisa. Es Cacique, Cyrano, Choco, Paz, El Chacal y cien nombres más que esperan por su rostro. Pero sobretodo, es un temperamento, un destino en forja, un proyectil disparado hacia un cielo insospechable. Ha bebido, hasta el fondo, un coctel lleno de talento, carisma, suerte y habilidad para colocar cada ladrillo de su carrera. Edgar Ramírez es el actor venezolano que de forma más rápida y contundente ha cruzado la frontera hacía el resto del mundo. Ya se le ha visto en el set de directores como Tony Scott, Peter Travis o Paul Greengrass. Ha codeado su respiración con actores del calibre de William Hurt, Matt Damon o Sigourney Weaver. La fama no ha dejado de besarlo desde el primer día que se encontraron Hollywood quiere que sea uno de los suyos. El cine latinoamericano también lo reclama como propio. Pero hay serias sospechas de que él sigue allí, en el temblor mayúsculo del actor, vigilando su propia sombra, para convertirse en uno mejor que el del día anterior. Edgar Ramírez ha decidido honrar la sangre mutante del actor. Y desde entonces, no han parado los aplausos. Desde entonces, la habitación del éxito le ofrece hospedaje permanente. Le ofrece su mejor ventana. Y él camina hacia ella, desde ese inmenso aeropuerto que es su vida.»

Leonardo Padrón

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