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Fitness

Salta la cuerda correctamente

Siempre estira antes de entrenar

08/10/2017 | 02:00 pm

Por: Alexa Abello


Si quieres comenzar una rutina de ejercicios que incluya saltar la cuerda, debes seguir estos consejos para no lesionarte.

-Comienza con una movilización de tus articulaciones: haz especial hincapié en tobillos, rodillas y muñecas, ya que son las articulaciones con una mayor implicación a la hora de saltar a la cuerda. Preparar a nuestras articulaciones para el esfuerzo nos ahorrará posibles lesiones cuando estemos entrenando.

-Escoge la cuerda adecuada: es importante tanto elegir el material como la longitud de la cuerda. Las cuerdas más ligeras, como las de cable de acero recubiertas de plástico o PVC, suelen ser las más ligeras y rápidas o con una cuerda de tejido.

En cuanto a la longitud, lo normal es que, pisando la cuerda en su centro y manteniéndola estirada, las empuñaduras lleguen aproximadamente a la altura de la cadera o un poco más arriba. Ese es el largo ideal para saltar de manera cómoda.

-Mueve solo las muñecas: el movimiento de la cuerda sale desde las muñecas. No movemos los brazos desde los hombros, sino que nos mantenemos con los codos flexionados aproximadamente a 90 grados y cerca del tronco y son las muñecas, con pequeños movimientos, las que dan el movimiento a la cuerda. Esto nos obliga a tener una buena estabilidad en la cintura escapular.

-Mantén activado tu core durante todo el tiempo: la musculatura de la zona central (musculatura profunda y superficial del abdomen, musculatura de la espalda y erectores espinales, entre otros) se mantienen activados durante todo el tiempo que estemos saltando. Esto nos ayuda tanto a mantener una postura correcta como a proteger toda la zona de la columna.

-Aterriza siempre sobre la punta de los pies: cada vez que apoyamos los pies en el suelo mientras estamos saltando se genera un impacto que asciende por nuestro cuerpo hasta nuestra columna. Lo mejor que podemos hacer para evitar daños es aterrizar sobre las puntas de los pies de forma suave, nunca sobre el pie completo o sobre los talones. Las articulaciones de los tobillos y las rodillas actúan como una protección ante ese impacto para proteger la columna.