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Aprende a hacer la postura del cuervo o kakasana

Encuentra tu centro con esta asana del equilibrio

20/08/2017 | 02:00 pm

Por: Alexa Abello


Kakasana o la postura del cuervo es una de las asanas de equilibrio más recurrentes en Yoga. Nos ayuda a ganar fuerza en brazos y muñecas, a encontrar nuestro punto de equilibrio, trabajar la musculatura interna del abdomen y también a mejorar nuestra propiocepción y nuestro control corporal.

¿Cómo se hace?

Partimos de una posición en cuclillas, con las manos abiertas y apoyadas firmemente sobre suelo, con las rodillas abiertas hacia los lados (por fuera de los brazos) y el pecho colocado entre ellas. Las puntas de los pies están apoyadas en el suelo antes de comenzar a llevar a cabo esta postura.

Desde la postura de inicio inclinamos el torso hacia delante colocando el peso de nuestro cuerpo en nuestra zona media. La cabeza debe mantenerse recta mirando hacia delante, y es importante focalizar la mirada en un punto un poco lejano por delante de nosotros, y no en el trozo de suelo que se encuentra directamente debajo. Este es un consejo muy sencillo que no todo el mundo tiene en cuenta y que facilita mucho (mucho, mucho) la postura.

Una vez que hayamos colocado el peso en nuestra zona media, comenzamos levantando uno de los pies del suelo. Cuando estemos bien seguros, levantamos el otro: nuestra mirada debe mantenerse al frente y debemos presionar bien el suelo con nuestras manos, con nuestros dedos extendidos. Los codos están flexionados y las pantorrillas apoyadas sobre la mitad superior de nuestros brazos.

Nos mantenemos en esta postura el tiempo que podamos: podemos comenzar con solo cinco o diez segundos para ir aumentando los tiempos según vayamos mejorando en la misma. Para bajar a la posición inicial, apoyamos suavemente los pies en el suelo.